El agua incide en todos los aspectos de la vida humana, desde la salud y el saneamiento hasta los alimentos que comemos, y del entorno natural y los ecosistemas a la industria y la energía que impulsan nuestro desarrollo.
Pero como indica la UNESCO este recurso esencial está en peligro. El volumen de agua que se encuentra a nuestra disposición ha permanecido invariable durante miles de años, mientras que el número de usuarios y las modalidades de utilización han aumentado muy considerablemente. Algunos fenómenos de ámbito mundial, tales como el crecimiento demográfico, la urbanización, los cambios en el uso del suelo y el calentamiento de la Tierra están generando presiones encontradas sobre este recurso limitado. A consecuencia de todo esto, el volumen de agua disponible por persona es cada vez más desigual y está menguando de manera drástica.
Para alcanzar la sostenibilidad del medio ambiente, es fundamental que los recursos naturales se utilicen de forma inteligente y se protejan los ecosistemas complejos de que depende nuestra supervivencia.
La sostenibilidad no podrá lograrse con los modelos actuales de consumo y el uso desmesurado de los recursos. Una buena solución ante esta problemática es el uso de sistemas para la regeneración de aguas.
La recuperación del agua pluvial consiste en recoger el agua de lluvia de una superficie (normalmente un tejado) y tras filtrarla, se almacena en un depósito enterrado o en superficie para su posterior aprovechamiento.
Esta agua se distribuye posteriormente a través de una bomba en un circuito independiente de la red de agua potable, pudiéndose reutilizar para usos en los que no es necesaria la utilización de agua potable como: riego de jardines, lavado de vehículos, cisternas de inodoros, o incluso lavadoras o lavavajillas, etc.
De esta forma se consigue un importante ahorro económico en consumo de agua, a la vez que se contribuye a conservar un recurso cada vez más escaso y valioso.
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